Imaginaba que viajaba en tren por la ciudad/ que la ciudad viajaba en tren/ imaginaba que era tren por la ciudad/ que era ciudad viajando en tren/ imaginaba/
No hay que repetirlo sinceramente creo nada se repite. Lo digo por decirlo. Es necesario que inventemos lenguajes más allá del lenguaje. Bajo un arbolito imaginario regalarnos mutuamente el tiempo para que así sin proponerlo no seamos otro signo más del tiempo.
Parece simple. Elija uno o más, de los símbolos que se muestran a continuación.
a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m, n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z.
Júntelos como estime conveniente. Escriba, escriba y hable de una estrella y un pajarito. Haga que vuele la estrella y brille el pajarito. Parece simple.
Se sentó, como siempre, en el reducido balcón. Escogió la silla oxidada; su favorita. El limo que nacía de las paredes amenazaba con llegar pronto a la silla. Todos los días después de mirarse al espejo se sentaba en la silla a contemplar el limo y el poco paisaje que se colaba por entre los barrotes del balcón. En ese poco paisaje se asomaban gentes a gritarle improperios, que descifraba mediante éso que llaman lectura de labios. Ahora, alguien caminaba cargando unos paquetes. Le sonrió esporádicamente a la vieja. Ella a penas pudo ver la sonrisa, un pequeño paisaje, que se metió por entre el balcón. Su piel toda demacrada se erizó. Al otro día no se miró al espejo. Se sentó, como siempre, en la silla a esperar. Esta vez el limo le subía lento por los tobillos.
Mi vieja se levantó otra vez, preguntándome la hora y el día. Siempre se levanta en intervalos a cuestionarme las horas de los días. ¿A qué hora llegaste de la fiesta ayer? -me preguntó- -Mami, ayer no salí. Estuve contigo observándote mientras dormias- Se le pierde la mirada y me sonríe.Ella no sabe que quiero ser como ella y no saber del tiempo,