martes, 25 de septiembre de 2007

Ésa mano





Mi mejor amigo era ciego. Era un niño normal y como todo ciego, le tocaba el culo a todas las niñitas del colegio, con su ceguera como excusa, decía que su mano siempre se equivocaba.
-Ser ciego tiene sus ventajas, me decía-
A los siete años hacía todo y más de lo que podía hacer un niño a esa edad. Después de un tiempo perdimos contacto.
Hace poco le vi en una estacion de tren, después de vientisiete años. Su cara es la misma. Cuando le dije que era Javier se me abalanzó encima y me palmoteó la espalda varias veces. Hablamos un rato. El hablaba más, yo en cambio escuchaba.
-¿Qué te pasa? preguntó-
-¿A mi? nada, le contesté. No me pasa nada.-
-A ti te pasa algo, insistió. Mírame a los ojos, me dijo-
Lo miré. Puso su mano en mi hombro unos segundos y dijo:
-Estás triste, Javier-
Mi tren se acercaba, nos despedimos. Ésa mano no se equivoca pensé. El tren partió.



5 comentarios:

Juan Luis Ramos dijo...

oye, pero que chevere ese cuentito.

escribes mucho sobre las manos.

Astrid J. Lugo dijo...

Esta chulo. Tienes razón Juan L. Muchas manos en los textos de Cris.
-AJL

Xavier Valcárcel dijo...

ia, con lectores fieles y to.

te pasas.
muy cabrón.

me gusta eso de que el ciego le diga al otro, mirame a los ojos. que diga estás triste y no se equivoque.

ufff

el libritoooooo

Sergio C. Gutiérrez-Negrón dijo...

las manos de cristian son santas. el otro día tocó un pajarito que se me murió, y se fue volando.
pero mano, me gusta.
¿por qué el barco es rojo?

Santey Herco dijo...

"En el país de ciegos, el tuerto es el que reparte las tortas" d.e.p.

Por otra parte pienso:

"En el pais de ciegos, el tuerto es el unico infeliz"

Por otra

"En el país de ciegos, ninguno tropieza con la misma sombra"