
Era, como le llaman a los de su clase, humilde. De niño le hablaban del teatro y hace tiempo que quería asistir a uno. Con regularidad llamaba a la boletería e inútilmente escuchaba lo de siempre: -a los sesenta entra a mitad de precio, a los
setenta y cinco, gratis-. Tenía setenta y cuatro. Esperó largamente aquel año, hasta que ocurrió. Vestido con su mejor y único traje, perfumado de pies a cabeza fue llevado por aquel auto al teatro; pero el ataúd era muy ancho y no cupo por la puerta.
8 comentarios:
No se si es el texto, u otra cosa, pero esto me dio dolorcito.
nice :]
noooooo...
=(
Cariños Cris.
(p+)
Interesantes textos, siempre reservan una sorpresa, un palimpsesto, un desvío, esas cosas que hacen la literatura.
Llego hasta tu página desde el enlace en Seraquí.
Un saludo
Ay mi Chris, hace tiempo no te leía. Que buen momento para entrar. Me paraste lo pelos, ojo aguados y todo...
de repente descubro a Christian... de repente logro por un poco de tiempo saborearte amigo mio. un abrazo.
aveces ni con la muerte llegamos a donde queremos ir...
como aquel que quería salir en la portada de ese nuevo día, el que tuvo que asaltar un banco muy popular. Fue detenido a la salida, una bala se disparó. su madre lloró.
un abrazo, Don de corta edad
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