domingo, 13 de noviembre de 2011

Hormigas

Abro la ventana para que se ventile el cuarto. No llueve. Antes llovía. Hasta hace un rato. Pero ya no. Y ahora la humedad. Así es el trópico. Más tarde tal vez prenda el abanico. Primero tengo que afeitarme. Explotarme un barrito que palpé en mi frente al despertar. N. se fue. En eso habíamos quedado. Ella trabaja. Y tiene copia de la llave. Yo también trabajo, pero no en fines de semana. He vuelto a la cama. Me gusta ver la ciudad al despertar. Sin importar la hora. Es la única vez en el día en que me gusta la ciudad. Al asomarme por primera vez a la ventana. Digo ciudad. Pero debería decir vecindario. Hoy no tengo mucho que hacer. Y eso está muy bien. Se necesita tiempo para no hacer nada.

Ahora doblo la almohada debajo de mi cabeza. Si no lo hago me vuelvo a dormir. El techo de esta casa no me gusta. Es demasiado limpio. Muy perfecto para mi gusto. Prefiero las irregularidades. Desde la ventana se escucha una sirena policíaca. Se hacen más frecuentes cada vez. También un perro ladra. El sol ha salido de nuevo. Antes llovía, dije. Pero ahora la luz es diferente. No sé exactamente cómo. Pienso en N. Pienso en cómo estará. Son muy duros los domingos cuando se trabaja. Me gustaría tenerla ahora a mi lado. Hundir mi mano en su pelo. Entrelazar los pies. Compartir el mismo mal aliento.

Tendría que comer algo. Pero para eso debo tener la boca limpia. Y no tengo ganas. Tampoco tengo mucha hambre. En la nevera hay salmón. Me salió caro ese filete. Pero es un buen filete. De Chile. Tiene un color impresionante. Lo elegí con poca grasa. Lo ideal sería comerlo en sushi. Pero no sé hacer sushi.

Ya.

Debo levantarme. Ahí vamos. Joop. Siempre me levanto así. De un salto. Últimamente me duelen las piernas. Debería correr. Como antes. Pero, a ¿qué hora? ¿Qué día? Correr solo es aburrido. Y N. prefiere los pilates a trotar en la pista. Tampoco tengo un iPod para atarme al brazo. En el espejo del baño hay manchitas blancas. ¿De dónde salen? Soy muy cuidadoso al lavarme. No me refriego como un loco. Les paso el dedo y no salen. Ahora. Con un paño sí salen. Es época de hormigas. Hay muchas pero no las mato. Que vivan tranquilas. Aunque tranquilas no viven. Trabajan todo el tiempo. Las he visto. Ellas no lo saben. Pero yo las veo. ¿Sabrán que hoy es domingo? Yo sí. Y se parece a esto.

2 comentarios:

WWW.MAGICAESTRELLAFUGAZ.BLOGSPOT.COM dijo...

Qe lindo !

Yelrihs dijo...

Me gustó mucho eso que hiciste con el final...
"Aunque ellas no viven tranquila" o algo así...me encanto a veces tenemos vidas de hormigas y ahí creyendonos animales superiores. Me gustaría seguir leyendo tus textos.