domingo, 5 de abril de 2009

Sin título

He olvidado de memoria
todas las mujeres que
alguna vez autorizaron
el cariño,
de golpe uno está solo
sin siquiera la posibilidad
de mirarse cara a cara
en un espejo abandonado
que le devuelva
la miseria de la noche anterior,
sin el breve alivio
de descansar el frío en otras manos
o la repentina estupidez de
decirte al oído nuevamente que te quiero,
de golpe uno está solo
sin la sombra de un mismo árbol
o paraguas
y no queda más que echarse al piso,
mirar el techo y esperar, intensamente,
que nada pase.

6 comentarios:

Amanda Mc dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Amanda Mc dijo...

Es cierto.
By the way, beautiful poem.

- Amanda Jayne

Sofía Cáceres dijo...

Este poema me gusta mucho.

José H. Cáez Romero dijo...

De repente me he quedado sin aliento! Excelente!

Anónimo dijo...

siempre

la estupida estupidez sucesiva

que conmueve siempre los fragiles

arboles

arraigadas en nuestra memoria

ViV dijo...

El piso te recibe frío imitando el instante. BOOM!