domingo, 22 de abril de 2007

La cartero


Durante la dictadura militar, prácticamente no existían las mujeres cartero. Ella existía. Su trabajo era su mayor fascinación. Al principio se contentaba siendo puente entre gentes. No saber a ciencia cierta lo que llevaba en su bolso, ese trozo de misterio era su mayor satisfacción. A medida que la dictadura empeoraba todo cambió. Dolores Guzmán fue despedida de su trabajo por cuestiones políticamente obvias. A su edad, dice que valió, valió la pena ser cartero. Lo único que guarda de aquellos años es su fiel memoria y un paquetito de cartas amarillentas que ha guardado por treinta años.
Aún se le aguan los ojos. Las cartas tienen distintos destinatarios y todas dicen lo mismo:
-Hola, excúseme de antemano por robarle su tiempo. Escribo porque estoy solo y porque quisiera saber que se siente recibir una carta.-
Manuel García Guzmán.

Dolores guarda las cartas de su hijo detenido desaparecido, en un cofrecito color marrón, justo al lado de su almohada.

2 comentarios:

Barón Simón Salmón dijo...

Hey Christian, me alegra encontrarte por el mundo de los blogs.

Sigue con eso.


Juan Luis R.

nicolececilia dijo...

cada vez que releo esto, lloro.